27.2.07

Los parados-sentados, Los sentados-parados


Al Sr. Anónimo, aunque mal pague

Todos los días tengo la “fabulosa-espantosa” oportunidad de vivir uno de los más insoportables momentos que pueda alguien vivir en su vida. Ese momento se resume en: La cola en las mañanas de las camionetas hacia Santa Paula (en Caracas).

Muchos estarán preguntándose porqué…. (Sr. Anónimo, si cree que estas colas son lo máximo, pues revuélquese en el piso y despotrique en mi contra- ya es costumbre que lo haga- no nos sorprendería). La razón es muy sencilla. Para aquellos que no conocen de qué fenómeno hablo, se los resumiré.

Los que trabajamos en donde se enchufa el sol y no poseemos vehículo propio (como yo), existen dos posibilidades para llegar al trabajo: la primera, es el metro bus en la estación de los Cortijos y la otra, es la terrorífica y temible camioneta de Santa Paula. Ambas experiencias tienen sus pros y sus contras, pero, la segunda es la que me interesa en estos momentos. Así que iré directo al grano.

En la salida del metro de Chacaito se encuentra la parada de estas camionetitas. Aunque existe un promedio de 456572534…..colas. Una de parados. Otra de sentados. Una más de agachados. Los que van acostados. Los vendedores ambulantes. Yo qué sé, si se te ocurre alguna más, ésa también vale.

Bueno, realmente son cuatro colas. Una para El CCCT de parados y otra de sentados. Y Otra para Santa Paula de sentados más otra de parados (o “vivos”). Yo, como nunca he estado de acuerdo con la división de las colas, siempre hago la de los sentados, porque al fin y al cabo, vas parado o amorochado igual.

Las camionetas que van a Santa Paula siempre llegan con pocos asientos, pero los que se encuentran de primeros en la cola de sentados sufren de alergia, asco, o ladilla y los parados aprovechan y van cómodamente sentados. ¿Irónico, no?

Pues bien, hoy fue uno de esos días en los que los codazos y los insultos imperaron en las puntas de cada cola. Un enfrentamiento de vikingos (pero sin el frío). La lucha por un cupo en la camioneta representó el triunfo en una temprana llegada al trabajo. A muchos ni les importa, para otros es de vida o muerte. A mí, me da impotencia e ira y llego a convertirme en el tormento de todo aquel que se colea.

He llegado a la conclusión de que si continúo así podré recibir algún mal golpe, o me va a dar un ataque de ira contra el mundo. Aunque pensándolo bien, quizás todo sea culpa del Sr. Anónimo que se ha convertido en el “tiquititiqui” de todos los que leen este blog.

Gracias a mis fuerzas internas alteradas pude montarme hoy en la camioneta (aunque la cola de carros en el Cafetal era MACABRA), no se sabe si mañana llegaré con mi cara intacta o con la nariz partida. Lo que sí es seguro es que el Sr. Anónimo se debe estar riendo.

fLeQUiLLo

1 comentario:

Alberto Cado dijo...

Saludos quetequerepeteque-ras,

La verdad no es por ser engreido, pero gracias a Dios no me he tenido que calar una cola de las de carrito porque sé que hubiese volado algún diente alguna vez.

Las que si me he tenido que calar, son las colas en carro y es cuando estoy en el carro que efectivamente logro ver que al menos aqui en Caracas, para ser guevon solamente hay que nacer. Y consecuencia de los guevones son los muy pilas y son justamente los "muy" pilas los que me hierven la sangre.

Seguramente han visto manadas de estos pseudo animales andando por las calles de Ccs, es el carajo que corre a montarse (y lo logra)en el metro después de que tienes 30 minutos dando vueltas como un pendejo en la montaña rusa que pintan en el piso de la estación de Plaza Venezuela o el coño de madre que se quiere meter delante en la cola que te has calado en tu carro sincrónico que hace de la faena algo más estresante.

Como siempre, no quiero extenderme porque el blog no es mio, pero en estas colas caraqueñas he madurado una idea y propongo lo siguiente:
Si todos y cada uno de nosotros mata a un "muy pilas" por día, probablemente Venezuela sea un mejor país, asi que
Haz patria, mata a un coleado!