11.1.08

Divagando sobre MI raza humana

La gente asocia el año nuevo con vida nueva, con cosas nuevas a la puerta, en el camino, por llegar, por venir. Y claro que es cierto, hasta cierto punto. Obviamente, cada día, cada hora, cada minuto trae consigo una cosa nueva, por pequeña que pueda ser.

Dentro de mis propósitos para el nuevo año, hay muchas cosas, cosas que pedí, que me pedí a mi misma, entre ahogarme con las uvas y reírme con mis primos.

Esa misma semana comencé a cambiar, en cierta forma porque empecé cumpliendo una cosa que me había propuesto. Viajar a otro lugar hace que pienses de forma diferente, te hace ver tu propia vida desde otra perspectiva. En lo particular, nunca hubiese imaginado que mi año comenzaría así, nunca hubiese imaginado que en mi vida me sentiría así. Pero pasó.

Me sentí en casa luego de tanto tiempo de sentirme perdida en un camino con miles de desviaciones, con rutas alternas, con incertidumbres e indecisiones. Creo que el viaje que hice fue mi primera vida de este año que comienza. Por primera vez sentí mi primera vez, por primera vez me atreví con algo, por primera vez no pensé tanto y tomé una decisión sin saber muy bien por dónde me llevaría, por primera vez caí en el camino correcto, por primera vez viví y sentí como quiero hacerlo.

Desde que llegué a la estación de bus, esa que era mi destino, me sentí diferente, sentí que algo había cambiado en mí, me sentí invencible, desafiante, valiente, segura, confiada, retadora, me sentí grande, muy grande, en fin, me sentí orgullosa de mí. Y no, no se trata de ego.

Sentí que ese camino había estado esperando por mí, así como yo había estado esperando por él. Me esperaban momentos buenos, instantes nuevos.

Y éso pasó. Mi primer viaje del año, enmarcado dentro de otro viaje, me cambió por completo. Cambió desde la temperatura de mi cuerpo, hasta la confianza y el afecto que le doy a alguien. Y todo, todo cambió.

Fue como respirar, como vivir después de morir poco a poco por mucho tiempo, fue refrescante, ligero, impredecible. Fueron unas vacaciones de la rutina, de lo cotidiano. Para mí significó ver mi vida desde otro ángulo, en otro escenario, con otras personas.

Y respiré, y sentí, y hablé, y me desahogué, y dí explicaciones porque debía hacerlo, porque era pertinente e importante hacerlo, y escribí, y esperé, y llegó. Todo llegó a mí. Todo lo que tanto esperé el año pasado llegó a mí. En una semana, en cuatro días que hicieron de mí otra persona. En cuatro días que transformaron hasta mi forma de oler lo que me rodea.

Y por primera vez en mucho tiempo, dormí tranquila, reí, viví. Y nunca me sentí mejor. Nunca me sentí tan mujer. Nunca tan feliz.

No lo asocio con algo de año nuevo. ¡Que va! No suelo creer en esas cosas. Simplemente es que así comenzó mi año. Y hoy, viendo hacia allí, quiero volver. Quiero volver a casa. A esa casa que me recibió bajando del bus, a esa casa de Las Torres, a esa casa de la vista increíble, envidiable, a esa casa donde nunca me sentí sola, a esa casa donde aprendí a vivir un poco más.

Quiero volver allí, donde sentí por primera vez.


La niña del bigote


6 comentarios:

Paperback Writer dijo...

Porque todos los comienzos de año que vengan sean así de buenos! Cheers!

La niña del bigote dijo...

Jajajaja...
Paperback...a ti te debo un agradecimiento especial, por leer todas y cada una de las letras que se escriben en este blog...por ser parte de esto...por siempre comentar y ser uno de los lectores más fieles...por tus buenos deseos...por tus palabras de aliento y de ánimo...por hacerme creer que puedo seguir escribiendo y que alguien leerá mis escritos, por tontadas que sean para muchos...

Gracias... de verdad...y cito a mi peludo: "Gracias por venir"

hijo dijo...

yo nunca dije eso

en fin, ya era hora de q la configuración de esa niña cambiase a sonriente por defecto.

...acuérdate

Mena dijo...

Cada inicio te ofrece siombolicamente la oportunidad de iniciar algo con un aura nueva, limpia ; te brinda ademas la oportunidad de dejar todo atras y hacer borrón y cuenta nueva sin pagar la factura, sin saldos del año anterior.
Sabio el que aprovecha el momento y se lanza sin ataduras viejas.

Feliz año nuevo y mil exitos para ti!!!

Mena

flequillo dijo...

lo acabo de leer... y me parece bellísimo!!!

te quiero bellísima!

Ana dijo...

Que hermoso cindy. Volver a sentir es como volver a respirar