26.3.07

Remitir a otro médico que no sea yo


Este fue un inicio de semana con achaques de mujer de más de 50 años (aunque mis amigos deben estar diciendo que esto es costumbre en mí). He llegado a la conclusión de que cuando descubres un mal en tu cuerpo, descubres “chorrocientos” males más que justifican el primero.

Me dirán hipocondriaca o enfermiza, pero no puedo evitar odiar ir a un médico. Siento que cada vez que voy a uno me descubre un nuevo defecto de fábrica que debo corregir, sobre todo tratándose de mi ginecólogo. Cada visita es un regaño perenne. Y una lista de médicos por visitar que debo completar antes de mi próxima cita con ella.

La primera vez que fui a visitar a esta mujer, extremadamente graciosa por cierto, fue hace más de cuatro años y aún sigo teniéndole miedo. Cómo es posible que visitarla signifique salir con la moral por el piso, el autoestima de coleto y las energías en cero. No puedo entenderlo (y menos mal que es chistosa).

Soy hipocondríaca, lo acepto, sí, sí, sí, soy un fastidio, una quejona, pssst (como la campaña de polar – o regional) me sabe a casabe. Me da miedo sentir algún dolor físico, si eso está ligado directamente con la vista al médico. Llevo más de tres meses posponiendo una cita con mi dermatólogo, otros tantos con el cardiólogo, en fin, hacerme un examen de sangre me da más fastidio que viajar en autobús hasta Upata. No quiero a los médicos (en el sentido profesional).

He descubierto que debo estar preparada psicológicamente para entrar en un consultorio médico en el que el doctor me remita a otros treinta más. Quiero ir a un consultorio y que el médico sea capaz de decirme, tienes esto, más esto, multiplicado por mil, y me de u remedio maravilloso que me quite todo lo malo (nada de médicos cubanos).

Estoy cansada de que el ginecólogo me diga: “debes resolver eso con un urólogo”, que el urólogo me mande a resolverlo con el laboratorio de la clínica, que mis salidas a la playa me remitan a un dermatólogo que descubre que debo ir con urgencia a un cardiólogo. ¿Qué demonios es esto? ¿Una conspiración de la sociedad médica venezolana? ¿Quieren dejarme en banca rota?


Quizás unos ramazos no me sienten nada mal para quitarme la pava de encima.
fLeQUiLLo

1 comentario:

Nina dijo...

El cariaquito lo consigues en el mercado o en cualquier "bruji shop", le quitas las hojitas y las pones a hervir, lo cuelas y luego del baño matutino te lo echas encima sin enjuagar. No huele mal ni nada. Ahora lo de los ramazos es más complicado, tendrías que llamar al Hermano Cocó. Suerte!!!