3.3.07

Divagando sobre la raza humana # 1

Hoy quiero divagar, escribir sobre cosas que pasan, sobre lo que criticamos, sobre lo que creemos saber, sobre lo que no entendemos. En fin, hoy quiero divagar…

Hablaba con un amigo cuando surgió un tema en el que, por sectores (femenino y masculino), tendemos a tener opiniones similares.

Me decía mi amigo que, desde que entró a la universidad, su meta ha sido siempre, entender a las mujeres. Para mí, eso solo es posible cuando eres mujer. Entender a la otra es más fácil cuando se está en la misma posición, es decir, la posición fémina. No quiero echarle tierra a mi equipo, pero, en mi opinión, las mujeres no somos complicadas. Simplemente, actuamos por patrones de conducta, aunque siempre critiquemos “el molde” con el que se ha hecho al sexo opuesto.

Paso a exponer entonces la conversación que mantuve con mi amigo, sobre lo que cada uno ha logrado observar y desentrañar:


Yo: así como decimos que todos ustedes siguen el mismo patrón, todas nosotras también estamos hechas en el mismo molde. La mayoría pensamos y actuamos igual, es parte de la estupidez humana.

Él: Si bueno, he aprendido que lo que las diferencia a ustedes de nosotros es que no creen en nadie, solo tiran para su lado. Y la única forma de ser feliz con una mujer es coleárseles en la lista de gente que les agrada. Nosotros en cambio somos como más panas con todos

Yo: eso es cierto, por eso las mujeres casi no tienen amigas mujeres, si acaso una o dos. Pero cuando tienen muchas, generalmente son muy hipócritas, y se critican a sus espaldas entre ellas mismas.

Él: Exactamente. De hecho, te tengo una pregunta! Es un caso hipotético. Supón que estas en una rumba con una amiga y ella ve a un carajo que le parte el c***, el único problema es que el tipo está con un bicho más feo que Yoda. ¿Serias tú capaz de echarle pichón al feo para que tu amiga salga con el que está bueno?

Yo: obvio que no, lo que haría es acompañarla, y como por lo general los feos somos simpáticos pues no tendría peo para quedarme hablando con el otro mientras ella se levanta al buenote

Él: VES???!?!?!?!? Que mierdas son! Fíjate una vaina: Cualquier hombre, CUALQUIERA, (hombre de verdad, olvídate de los mariquitos), sería capaz de LLEVARSE a la fea para donde sea con tal de que el pana de uno logre la misión. Es más, casi puedo jurar que todos los hombres han tenido que hacerlo al menos una vez.

Yo: jajajajaja, si, lo sé, son así de fieles. Yo no haría más de lo que te dije. Me pegaría a hablar como una lora, pero más NI LOCA!

Él: Pero no serías capaz de decirle: - "Hola belleza, que te parece si nos vamos para otro lado?"- Con picadita de ojo y todo

Yo: obvio que no. Además, soy disléxica picando el ojo, se me arruga la cara como pasa y el ojo nanai nanai
...

Esa fue solo la primera parte de nuestra conversación, pero expone perfecto lo que quiero decir. Las mujeres y los hombres solemos ser así. OJO: con esto no quiero decir, que obligatoriamente TODOS seamos así, siempre hay alguien que se sale del patrón, pero la mayoría actuamos por códigos, cosa que me sigue asombrando de la raza humana, pues nunca dejo de observarla, incluyéndome a mi misma en la muestra.

Alguien por ahí dijo que es mejor observar que ser observado.

No crean que esto termina aquí, solo se trata de la primera parte de un texto enorme que he decidido dividir por partes relativamente iguales, para no escribir un testamento aún mayor.



La niña del bigote

2 comentarios:

Alberto Cado dijo...

Saludos a tod@s,

Un comentario rápido porque se me está acabando la tinta con la que escribo esto. Yo opino siendo absoluta y univocamente parcial, que aunque tu pana trate de entenderlas, no lo va a hacer. Y no lo va a hacer no porque no pueda, sino porque ustedes no quieren ser entendidas o explicadas, eso como que las encasilla y las ladilla. Le propongo entonces a tu amigo que dedique ese tiempo a aprender un arte como el origami, capaz no lo divierte tanto como las mujeres pero tiene más chance de hacerse un experto...

Salut!

Nina dijo...

De verdad las mujeres tenemos un concepto raro de la solidaridad de género.