18.2.08

Monólogo

...de los "dimes y diretes"

Si si. Cuando me molesto, no soy gente. De hecho me trago al que está o a los que están parados al frente de mí. No. No soy una energúmena. A pesar de decir improperios y palabrotas más grandes que yo, no le falto el respeto al otro. Al menos eso trato. Pienso mucho las cosas antes de soltarlas al aire y si las digo al final, las digo con mis fundamentos bien razonados, porque si hay algo que detesto es precisamente eso: la gente que habla sin pensar en lo que está diciendo y termina hiriendo a otros.

Y, muchas veces, no hay arrepentimiento que valga. Lo que se dice en momentos como esos, de mal humor, de no ser gente, se dice desde el corazón o desde las tripas (como diría alguien por allí).

Por eso no me gustan los dimes y diretes. Me parecen de mal gusto, porque siempre, si, SIEMPRE sale alguien lastimado por trapitos que salen al sol en momentos totalmente inadecuados, dejando luego una lluvia de lágrimas innecesaria.

¿No es más fácil entonces tratar de entender al otro antes de decir cualquier babosada que luego nos perjudique? Creo que, en todo caso, se debe pensar como el otro aunque sea por una décima de segundo.

Ok. Ok. Si aún pensando como podría hacerlo el otro, no cambia tu manera de ver la cuestión, vale, entonces lo aceptamos, el camino no es ese. Se intenta otra cosa.

Pero por favor, piensa las cosas antes de decirlas ¿si?
Que no todo sale de la boca para afuera y hay cosas que hieren de la boca para adentro.
Y si, las palabras no son más que palabras, pero igual como pueden hacer soñar, pueden destruir sueños.

Piénsalo.

¡Muchas gracias!


La niña del bigote


2 comentarios:

flequillo dijo...

a pensar se ha dicho!!!

....


te quiero

hijo dijo...

ok, ok... esto me recuerda algo que conversaba conmigo, hace algún tiempo atrás:

desde siempre he sido una "persona" impulsiva, bocona y naturalmente agresiva. sé que con mis palabras he herido a más de uno. mal.

luego (y gracias a mis repetidos problemas con la autoridad, y mis constantes atajaperros con maestras, profesores, policias...) me metí en la cabeza que siempre es mejor pensar las cosas antes de decirlas, pues no sabes a quien podrías lastimar o cómo podría afectarte todo al final. bien.

ahora, ocurre que me atrofié a tal punto que soy incapaz de decir esas cosas de las que estoy seguro a todos nos encantarían escuchar una vez en la vida. esas cosas que, de la nada, te harían sonreir

de john mayer habla en sus canciones: "you better know that in the end its better to say to much than to never to say what you need to say again"(valiente, el muy imbécil). mal.

en realidad lo que quiero decir, es que si bien las palabras pueden destruir sueños, los silencios pueden asfixiarlos antes de nacer.

confieso que temo menos al impulso de gritar, que al que me obliga a callar. más o menos.