25.4.07

Divagando sobre la raza humana # 5 - Mujeres machistas

Siempre me ha asombrado que las mujeres sean más machistas que los mismos hombres. Y eso aquí ya es una cultura más que arraigada. ¿Por qué? Pues, según mi punto de vista, por varias razones.

Las mujeres siempre nos quejamos de que los hombres no tengan el valor de aceptar y admitir que otro hombre “es guapo”, está “bueno”, o “sea simpático” (físicamente hablando). Las mujeres, al menos la mayoría de las que yo conozco, no tiene problema en aceptar que fulanita o sutanita tiene buen cuerpo, es bonita, está buenísima, etc. (Obvio: dejando de lado el hecho de que después la podamos calificar, o no, como otra cosa no tan buena).

Cuando un hombre califica a otro de ser “buenmozo”, o simplemente cuando admite que ese otro tiene buenas cualidades, de una vez se nos hace la idea mental de que: “este tipo TIENE QUE ser raro”. Muchas veces he escuchado “Fulanito de tal es gay, o tiene que serlo, porque admitió públicamente (o al menos frente a una mujer), que el otro tiene algún don que llama la atención. ¿Quién entiende?

Las mujeres, en nuestras familias y en nuestras casas, solemos poner en primer lugar a los integrantes del sexo masculino. Cuando servimos la mesa, ponemos primero el plato del papá o del hermano, o del tío, o del perro. Y somos nosotras quienes lavamos los platos después de comer. Somos nosotras quienes limpian la casa, entre otras tantas labores que también quedan asignadas, implícita y explícitamente, a nosotras por el solo hecho de ser mujeres. Tengo amigas que públicamente admiten que sus hermanos han sido criados para no mover un dedo en su casa, porque teniendo hermanas mujeres ¿por qué van a hacer algo que no le corresponde a los machos vernáculos de la casa? Yo no entiendo ni comparto esta idea.

El típico problema es que las madres acostumbran a sus hijos a la idea de que cuando se casen, la esposa en cuestión deberá hacer todo lo que ellas como madres han hecho por ellos. Llegando al extremo en el que las futuras esposas deben aprender a cocinar como ellas, lavar la ropa del “esposito” como ellas, limpiar la casa como ellas, vestirse y comportarse como ellas, etc. etc. etc. hasta llegar a convertirse en una copia desmejorada de ellas porque obviamente nunca serán iguales a las madres de ellos.

Para terminar dejo una joyita, ejemplo del machismo creado por una mujer. Tengo una amiga que se fue a la playa con un grupo formado por diferentes parejas. Ella y un chico X eran los únicos que fueron sin pareja. Cuando fueron a hacer las compras respectivas para el viaje, ella esperaba que él pagara las cosas por los dos porque, según ella, quedaba sobreentendido que él, por ser el único sin pareja, iba con ella, quien tampoco tenía pareja. Y por supuesto que su irá creció cuando él no pago ni un centavo por ella. El colmo de los colmos es que ella no le paró en el resto del viaje por este insignificante hecho. ¿Acaso es mocha? digo, para eso trabaja y se puede cubrir sus gastos, estando con o sin un hombre al lado. (Personalmente estoy en contra de que el hombre tenga que pagar todo por ti, para eso son dos personas, y pueden compartir los gastos)

Ni yo misma entiendo a las mujeres. Si impulsan este tipo de machismo exacerbado, después no anden por la vida quejándose de los pequeños monstruos que han creado.

Cerrada la rueda


La niña del bigote

2 comentarios:

Nina dijo...

Anoche terminó "Ciudad Bendita" y una de las escenas que más me impactó fue la del final de Darwin y el discurso de La Diabla: "tu no cometiste un error -le dijo- tu eres un error de esta sociedad machista" (o algo así)
Somos criadoras de machos vernáculos por excelencia. Uno hace lo que puede por cambiar el patrón pero que vaina que tu amiga (que supongo es una tipa joven)siga creyendo el cuento de la princesita mantenida.

*.+.*Mari*.+.* dijo...

Primero, las chicas que aún viven en el mundo de la cenicienta, esperando que llegue el príncipe que las salve y ellas sólo hagan quehaceres... están demasiado mal!! Cómo dices tú, parte y parte, en todo... no sólo en el hecho de pagar las cuentas...
Segundo... A tu amiga supongo que le quedó la lección de no dar las cosas por sentado... Sobreentender es uno de los errores más comunes de muchas personas.